sábado, 19 de julio de 2008

Eterno Fontanarrosa


19 de julio
2007-2008

Un año sin un amigo

- Para ilustrarse un poco -

Descensos

Hoy Toca: Guido

Se terminó una temporada más en el fútbol argentino. Ya se definieron los ascensos, los descensos, los equipos que mantuvieron la categoría en las promociones y los que jugaran la Copa Sudamericana. Pero hay, particularmente, dos descensos que se resolvieron fundamentalmente desde los escritorios. Son los casos de Almirante Brown y Nueva Chicago. Es sabido que a ambas instituciones les quitaron 18 puntos por los desmanes que provocaron sus respectivas hinchadas y en el que, en el caso de Chicago, se llevó una víctima que fue Marcelo Cejas, simpatizante de Tigre. Pero lo que también es cierto es que el seno de la barrabrava de River protagonizó reiterados hechos de violencia y el castigo para el club de Nuñez no fue el mismo. Jamás al reciente campeón de la elite del fútbol doméstico le sacaron algún punto. También hubo una muerte, como la de Gonzalo Acro, pero de todas maneras: ¿Hay que esperar que alguien pierda la vida para que tal acto "justifique" el descuento de unidades?. Las consecuencias que les saquen puntos a los equipos, además de lo que sufren los verdaderos hinchas de las entidades damnificadas, es también para aquellos jugadores que se incorporan a tales clubes. Tanto la campaña de Chicago como la de Almirante Brown fueron muy dignas y sin esa sanción no hubiesen bajado de categoría. Algo injusto para esos futbolistas que dejaron todo y se quedaron sin nada. O mejor dicho, con la desazón de sufrir un descenso.
Resulta complejo inclinarse por una determinada sanción, siempre será materia de discusión sobre qué pena tienen que recibir los equipos. Pero lo que se intenta transmitir desde estas líneas es que el castigo sea igual para todos. Como debe ser.

sábado, 12 de julio de 2008

Violencia en nuestro fútbol

Hoy toca: Daniel

Todo sigue igual

En una nota que dio Rubén Pérez, jefe del Coprosede, al diario Olé dijo: “Mirá, la dirigencia del fútbol creó la barra, pero hubo otros actores que favorecieron su crecimiento. Los jugadores, los políticos, los empresarios. Todos ayudaron a privatizar el aliento. Esa es la realidad…”.
Esto es verdad.
Ahora, el problema es que en ese camino hacia la privatización, los responsables actualmente del fútbol argentino, empezando por el presidente de AFA Julio Grondona, tampoco han hecho algo por solucionarlo o revertir esta situación.
Los hechos de violencia acontecidos a fines de marzo de este año en la cancha de Vélez y entre los propios hinchas de River, son una muestra que “el enemigo” no está afuera, que no está detrás del arco de enfrente.
No es solo el barra “un violento” que mata, como en el caso de Marcelo Cejas -hincha de Tigre asesinado el 25 de junio del año pasado en el ascenso que disputó su equipo ante Chicago -, sino también la policía. Basta con recordar a Fernando Blanco, hincha de Defensores de Belgrano y de 17 años, que murió el 27 de junio de 2005 -tras dos días de agonía- por los bastones azules que custodiaban la salida de los hinchas de los equipos de la cancha de Huracán.
La violencia, es evidente, no necesita de una bandera de un club para existir.
Entonces, esta medida de evitar que los hinchas vayan a ver a sus equipos - en el caso del ascenso el visitante directamente no va, para primera sólo la mitad - lo único que hace es patear el problema hacia delante, no resolverlo, pero sí seguir en la dirección de privatización del aliento como dice Pérez.
Ya se televisan todos los partidos, ergo se pagan por derechos de televisación, los clubes no aceptan más socios lo cual obliga a verlo por tv inexorablemente, se subieron los precios de las entradas, se venden por el cable los paquetes de ¡fútbol en vivo!, los bares obligan a consumiciones para poder ver un partido y así el negocio en torno al fútbol, con el pretexto de la violencia y de querer solucionarla, crece. Pero sigue sin resolverse el problema de fondo.

Si a esto, le sumamos opiniones como la que emite Alejandro Sala bajo el título “Salvó la vida del ascenso”, en el mismo espacio que la entrevista a Pérez, la cual es un intento claro de justificar las medidas del jefe de Coprosede, deja de lado que las entradas, por dar un ejemplo, eran una fuente de ingreso seguro para los clubes, ya sean de ascenso o primera. Hoy ya no son tales, por lo cual los clubes más humildes ven complicadas sus economías y que muchas veces, e ingenuamente, creen que pueden mejorar con la privatización de los clubes y es ahí que surge inmediatamente una pregunta : ¿realmente se salvó al ascenso, se salvó al fútbol de la violencia?.
Con estos actores y un nuevo campeonato por comenzar, la violencia sigue sin resolverse. La privatización del aliento también continúa y sin intenciones, al menos visibles, de querer cambiar esto en el corto plazo, así la impunidad del barra, del policía, de los medios, de Grondona también siguen.
Y parece ser que a los demás sólo les resta seguir exigiendo y reclamando que se tomen medidas concretas para que la violencia se solucione y la lista de muertos en situaciones relacionadas al fútbol no aumente.

Fuente consultada:
Olé 04/07/08
Clarín 25-26-27/06/07
Clarín 26-27-28/06/05

domingo, 6 de julio de 2008

Cómo se llega a una crítica

Hoy toca: Andrés


Este primer posteo es a modo de presentación. Estas suelen ser siempre buenas, es decir, uno tiene que “venderse” lo mejor posible, pero como soy rebelde o mejor dicho, soy uno de los cuatro infelices que lleva adelante “Es lo que hay” voy a hacer lo contrario, me voy a tirar al muere.

Supuestamente, este engendro que les habla es quién tiene la pesada carga de hablar de música en el programa, aunque esto después se dispersa y cada uno termina pegándole a Moria Casan o preguntándose por qué todas las pinturerías están en una esquina, pero en fin…A lo que quiero llegar es a demostrar y hacerles notar que no tienen que creerse todo lo que alguien les dice sólo por estar enfrente de un micrófono.

Como anécdota cuento que hace poquito tomé un curso de “crítica de rock”, y como tarea para el hogar, el profesor nos encomendó hacer un comentario-crítica del último disco roquero que nos habíamos comprado. Mi última adquisición para ese entonces había sido “Libertad”, el segundo disco de Velvet Revolver (que igualmente ya tenía un largo tiempo en las bateas). Así, emocionado me largué a escribir -no subo toda la crítica porque considero sería muy engorrosa su lectura- pero a modo de resumen les digo que el final del texto era algo así “con este disco seguramente tengamos Velvet Revolver para rato, ¡y a roquear amigos!”. Exactamente cumplida una semana de mi entrega, la página oficial de la banda anunciaba la salida de Scott Weiland (su vocalista) por problemas con el resto del grupo. Velvet Revolver ya era parte de la historia (o al menos con su formación inicial).

Así que no se confíen en todo lo que les puedo llegar a comentar de acá a futuro, y menos en mis apreciaciones personales, sólo tómenlas como una guía…Y bue, es lo que hay.

Andrés